Lectura 6: Los profetas entienden el tiempo del juicio. Parte 2
El Señor les bendiga, hermanos y hermanas. Siguiendo con el tema anterior, compartimos la lectura 6 de nuestro estudio bíblico con el Espíritu Santo.

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El Señor les bendiga, hermanos y hermanas. Siguiendo con el tema anterior, compartimos la lectura 6 de nuestro estudio bíblico con el Espíritu Santo.

Bendiciones hermanos, comparto mis respuestas:
Realiza una tabla comparativa donde relaciones versículos que hablen de los pecados de Israel y cómo estos son los mismos de la Iglesia apóstata del tiempo del fin.
Identifica los propósitos de los juicios de Dios que se encuentran en la lectura de hoy y explícalos con tus propias palabras.
Los juicios del Señor tienen como propósito limpiar la Tierra, pues, desde la caída de Adán, la Perversa y el pecado se han multiplicado, y los siervos del Señor, a lo largo de los siglos, han clamado para que Él limpie tanta impiedad. Como respuesta a este clamor, el Señor ha enviado juicios, como el Diluvio y el juicio de las cautividades sobre Judá. Hoy en día estamos en un tiempo de juicio, pues el Señor envió el juicio del desamparo sobre la Iglesia apóstata; pero también enviará otros juicios, como el de la Tribulación. El último juicio sobre la humanidad será enviado después del Reino Milenial.
Otro propósito de los juicios es santificar su nombre delante de la humanidad, pues estos hacen que las naciones se humillen, derribando el orgullo, la sabiduría y la gloria humana. De esta manera, muchos aprenden la justicia de la fe y conocen las promesas.
El Señor también muestra su santidad y su gloria a través de sus juicios, pues demuestra que Él es Dios y que es el Juez de la humanidad, y que sin santidad nadie lo conocerá.
Explica cómo y por qué las profecías sobre el juicio que anunciaron los siervos del Antiguo Testamento se aplican a la Iglesia apóstata en este tiempo del fin.
Al igual que el pueblo de Israel, la Iglesia ha caído en los mismos pecados. Así como Israel despreció los pactos del Señor la iglesia también lo hizo, la Iglesia abandonó su Palabra, practica las fornicaciones, tiene su corazón puesto en este mundo y busca la gloria humana al igual que el pueblo de Israel. Por ello, ha rechazado las advertencias que el Señor le ha hecho para que se arrepienta; por el contrario, ha decidido desobedecer lo que dice Romanos 11:20-22 y se ha ensoberbecido, al igual que Israel.
El Señor ha denunciado el pecado a través de su Palabra y por medio de sus profetas. En el Antiguo Testamento vemos a Jeremías, Isaías, Oseas, Amós, entre otros, cumpliendo esta misión. En la actualidad, el Señor envió al pastor Gabriel Ferrer a hacer lo mismo: denunciar el pecado de las iglesias, llamar al arrepentimiento, proclamar sus promesas y anunciar que vendría el juicio a causa del pecado.
El Señor llama al arrepentimiento y advierte antes de enviar sus juicios, porque Él es Juez justo y no tendrá por inocente al culpable y si no perdonó a las ramas naturales, es decir, a Israel, tampoco perdonará a quienes desprecien el Nuevo Pacto, pues este fue establecido con la sangre de Cristo y no con la sangre de animales.
El Señor dejó su Palabra escrita porque esta se cumple, porque constituye el testimonio contra el pecado y porque Él la usa para hacer justicia y ejecutar sus juicios, manifestando así que es un Juez justo y santo.